Una investigación de The New York Times reveló que el Clan del Golfo estaría explotando una mina de oro ilegal conocida como “La Mandinga”, ubicada dentro del perímetro del Batallón Rifles 31 en Antioquia, pese a las negativas iniciales de los mandos militares.
Tras comprobarse la actividad ilícita, soldados ingresaron al lugar y destruyeron parte de la maquinaria utilizada en la explotación. Sin embargo, los mineros respondieron con violencia, lo que obligó a las tropas a retirarse del área.
La operación minera financiaba directamente al grupo criminal y se realizaba con maquinaria pesada en terrenos del Estado. El caso deja en evidencia graves fallas de control institucional y muestra cómo el oro ilegal logra ingresar a mercados internacionales, reflejando el fuerte dominio territorial de estas organizaciones.
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