El adolescente, que vive en Ortonville, en el estado estadounidense de Míchigan, comenzó a sentir un extremo dolor en sus pies producto de unos callos provocados por su actual calzado. Sus zapatillas también le causaron ampollas y uñas encarnadas. Tales uñas finalmente desaparecieron del todo en sus dedos más grandes.
Es por eso que la familia de Eric pide ayuda para encontrar un calzado que se ajuste a sus pies, dado que, si no quiere sufrir más dolores, es imposible encontrar zapatos para este niño.
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A causa de la utilización de un calzado inadecuado, el joven se torció el tobillo este otoño mientras jugaba en el equipo de fútbol universitario junior.
Rebecca, madre de Kilburn, inició una campaña para dar a conocer el problema de su hijo. En ese sentido, la mujer argumentó que en su país no consiguen la talla de Eric dado que el tamaño de zapatos promedio de los hombres estadounidenses es de 41.
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